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| El Guerrero |
VIRABHADRASANA. Esta portura lleva el nombre de Virabhadra, un místico guerrero indio. Es sobre todo idel para fortalecer las piernas, la espalda y abrir el pecho. Virabhadra fue un aterrador guerrero, y esta postura le representa arremetiendo contra el enemigo con una magnifica espada en alto. Como el yoga es una práctica no violenta, pueden usar esta postura con el fin de que les proporcione fuerza, energía y el valor necesario para ser unos guerreros pacíficos que luchan por un mundo mejor. |
| El árbol de puntillas |
La postura del árbol de puntillas alarga la columna y estira todo el cuerpo, desesperezándote de una manera increíble. Puedes pasar directamente a la segunda postura dinámica del árbol balanceante, la cual al doblar el cuerpo hacia un lado y otro lado, estira los costados, mantiene la columna flexible y tonifica el abdomen y los órganos digestivos. TÉCNICA: Inhala profundamente mientras estiras los brazos y ponte de puntillas (quizá tengas que practicarlo antes varias veces para lograr el equilibrio). Al exhalar, vuelve a ponerte las manos sobre la cabeza y lleva los talones al suelo. Repítelo cinco veces y relájate. Imagina que eres un árbol balanceándose con el viento. Emite un "ssshhh", como el sonido que hace el viento al mover las hojas. |
| El Helicóptero |
Esta portura giratoria tonifica la cintura, las cáderas y la espalda y va muy bien para la columna. Masajea además los órganos abdominales y mejora la circulación. Y si te sientes cansado, el helicoptero te estimula y despierta. TÉCNICA: 1. De pie con los pies separados a la distancia de las caderas o un poco más, extiende los brazos hacia los lados con las palmas hacia abajo. 2. Gira el cuerpo hacia la izquierda llevando la mano izquierda hacia la parte de trasera de la cadera derecha, pasando el brazo derecho por delante del cuerpo y llevando la mano derecha hacia el hombro izquierdo. Mira hacia atrás. Al inhalar, gírate de nuevo hacia el centro con los brazos extendidos hacia los lados. Repite ahora el mismo giro hacia la derecha. Luego inhala y gírate hacia el centro con los brazos extendidos hacia los lados. Sigue girando el cuerpo, y cuando ya tengas práctica en ello, muévete más de prisa, dejando las manos y los brazos sueltos como si fueran de trapo para que se balanceen en la posición correcta. No muevas las caderas, para girar la columna sin mover las rodillas. Cuando te muevas con más rapidez, deja de concentrarte en la respiración para que sea el cuerpo moviéndose el que respire por ti. Imagina que eres un helicópero con las aspas girando rápidamente a punto de despegar. |